Una maldición para ti

Por primera vez la oscuridad cede ante mi tortura, es ella, la que no permite olvidarte y es más ominosa de lo que había imaginado. Me lastima lo incontable, aniquila el deseo, mata poco a poco el sentido y las sensaciones. Aprendí del hacer daño, del disfrutar hacerlo, a reír de las lágrimas ajenas. He…