Una maldición para ti

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Por primera vez la oscuridad cede ante mi tortura, es ella, la que no permite olvidarte y es más ominosa de lo que había imaginado. Me lastima lo incontable, aniquila el deseo, mata poco a poco el sentido y las sensaciones.

Aprendí del hacer daño, del disfrutar hacerlo, a reír de las lágrimas ajenas. He vivido rápido, deseando alejarme del recuerdo; esto aún no lo consigo.

Esperaré entonces tu deceso, tal vez sea más rápido que el mio, el desear desaparecer, se ha hecho más lejano, más difícil, más extraño; no por estar ausente, solo por sentir que se aleja de mis manos, he perdido el control de algunos de mis actos y mis deseos se han transformado.

Deseo liberarme de las ataduras, no sin antes ver el reflejo de mi llanto arar tus mejillas, bajo la luna en las noches de insomnio que te torturarán. Espero que las estrellas se nieguen a brillar para que recuerdes la soledad, y el agua que toque tu cuerpo se convierta en memoria del río que nunca quisiste atravesar. Espero que te ahogues en las lágrimas que inundaron mi camino, te sumerjas en el dolor de quienes te aman. Que tu sangre nunca corra por el mundo, y así tu cuerpo se pierda en el olvido, tus palabras se hagan polvo que jamás regresara el viento, tus deseos se hagan soga, tus lágrimas se conviertan en verdad, y tus canciones te asfixien en la boca de los demás.

Conjuro tu cuerpo para que sientas mi presencia en medio del calor de otro y tu voz para que busque mi nombre en la oscuridad, tus recuerdos para que jamás se borren, tu risa para que te ahogues en ella, para que no finjas más. Y tus sueños, que no serán jamás los mismos, los deseos que nunca abandonarán lo material, y así jamás encuentres la paz.

Invoco el dolor en tus labios para que emanen sangre y ardor, a tus caricias que se hagan fuego en un mundo sin aire, en el que tus quejidos de placer susurran lo que más odias. A tu maldad para que entiendas lo que eres; un ser atrapado en el pasado del que jamás se alejan las maldiciones, las misma que arranque de tu alma, y al que hoy regreso en forma de dolor el mismo que en mi ser has sembrado. Y cuando el deseo reprimido despierte ante tus ojos, veras lo que eres, un alma para que se aleja de ti y se pierde en el abismo de las sombras, donde la maldad se encarna entre las entrañas y devora lo que dejé allí.

Que la venganza se apodere de los tuyos, la maldad se refleje en lo que tocas y la peste siga tu camino hecho de rastros de miseria en el que las piedras se alejan de los pies. Donde el amor de los tuyos se pierda con tus actos, y las miradas ajenas te recuerden lo que ya no serás. Ahora cuando la luz oscurece las sonrías, espero que los demonios te persigan, te acaricien y te tomen, que tus pesadillas me inviten a persuadir a los dioses para que te olviden, al viento tus quejidos de placer para que susurren lo que odias más, al silencio para que se apodere de lo que quede de ti y así tu recuerdo deje de existir.

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