Analizan fallas habituales de los programas de e-learning corporativo

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Una consultora estadounidense publicó un polémico informe en el que señala los inconvenientes del rapid e-learning y reflexiona sobre los problemas de enfoque más habituales de las iniciativas de formación virtual. También rescata el aporte que realiza esta modalidad de capacitación y efectúa sugerencias para superar los errores más comunes.
“El rapid e-learning tiene un lado oscuro”, señala el estudio Index of e-Learning, desarrollado recientemente por la consultora estadounidense Vignettes for Training. Para demostrarlo, su autor, el especialista Ray Jiménez, recurre a una escena perturbadora. Imagina un programa de formación virtual, en el marco del cual se reúne a un número masivo de aprendices en una cinta transportadora, golpeándolos con manuales de contenido en sus cabezas y haciéndolos circular a alta velocidad, con el objetivo de que aprendan más rápido. Mientras tanto, un grupo de científicos mide productividades de retención nerviosamente, al tiempo que los ingenieros inventan y arreglan las herramientas para tornar al aprendizaje aún más veloz. Por su parte, los jefes observan atentamente el número de unidades de conocimiento producidas por minuto.

“Es un cuadro mórbido de producción industrial, pero justamente es lo que hacen muchas organizaciones en la actualidad”, asegura Jiménez (CEO de Vignettes for Training), para luego advertir que muy pocas empresas se cuestionan las necesidades de los aprendices y sus puntos de vista respecto de los procesos de e-learning.

“El e-learning es como un cuchillo del ejército suizo. Posee muchas funcionalidades y presenta oportunidades enormes para ayudar a los aprendices y las organizaciones. Proporciona la convergencia de audio, video, textos, gráficos, Internet, Wikis, Blogs, foros, chats, reuniones virtuales, etc. E incluso los sistemas de e-learning ayudan a las organizaciones a aplicar el conocimiento y a medir las contribuciones reales que les brinda esta modalidad”, indica el experto de Vignettes for Training.

Veamos algunas consideraciones de la investigación:

* La mayoría de los programas de e-learning están estructurados sobre criterios de retención de conocimientos, y no sobre la aplicación de los mismos. El problema es que ante la presión que genera la creciente demanda de soluciones inmediatas por parte de las organizaciones, sus empleados no se inclinan a estudiar, aprender y retener información a través de programas de capacitación. En cambio, prefieren investigar y obtener respuestas al instante a través de herramientas como Google, desde donde acceden a las pequeñas dosis de conocimiento que necesitan aplicar en un momento determinado.

Frente a los permanentes cambios en las condiciones de mercado, las necesidades de los aprendices están modificándose constantemente. Las mayores fallas de las iniciativas de e-learning corporativo suelen originarse en la saturación de contenidos, en el exceso de herramientas de comunicación y en concentrarse exclusivamente en las preferencias de los directivos respecto de lo que desean que aprendan sus estudiantes, sin reparar en los intereses de los trabajadores, olvidando que los aprendices son los que controlan el mouse y pueden ejercer este mando cuando el contenido no satisface sus necesidades.

* La contribución más poderosa del e-learning reside en permitir al aprendiz la posibilidad de escoger y tomar las soluciones que considere más apropiadas para satisfacer sus demandas y aplicarlas al instante. Los programas de e-learning permiten a los alumnos elegir la opción sobre cómo aprender o usar el conocimiento.

* El poder de software permite emigrar y reproducir cantidades masivas de contenidos e información en entornos de formación virtual. Sin embargo, muy poco se hace por proporcionar un contexto a ese contenido. En la capacitación presencial, normalmente los buenos instructores pueden proporcionar el contexto. Pero en el e-learning es imprescindible generar ese contexto previamente, ya que no se cuenta con un feedback “cara a cara”.

* El pensamiento crítico es la habilidad para determinar las áreas de mejores actuaciones y resultados, seleccionando el conocimiento correcto para lograr los objetivos deseados. Muchos programas de e-learning asisten al aprendiz con cantidades masivas de datos y contenidos, pero fallan en prepararlos para saber cómo usar esa información. Desgraciadamente, sin las habilidades del pensamiento crítico, los aprendices son incapaces de encontrar la vinculación entre el conocimiento, su aplicabilidad y las actuaciones que se deberían derivar de lo aprendido.

* Los sistemas y herramientas de e-learning tienen la capacidad de proveer a los aprendices la oportunidad de aplicar el aprendizaje a sus trabajos. “Comprométase a documentarlos y rastrear los resultados de los programas de formación virtual”, sugiere Ray Jiménez. “El feedback que suministra la vida real es más potente que las situaciones artificiales y simuladas. Sin embargo, muchas iniciativas de e-learning parecen herramientas puramente administrativas cuya mejor contribución es comprobar si el aprendiz ha completado la lección. Y se detiene allí, sin más. ¿Por qué no ir más allá?”, se pregunta el investigador de Vignettes for Training.

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