El Demonio

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Nuestra sociedad ha sido estremecida por un demonio, que poco a poco ha corroído las bases del conocimiento, un demonio que ha condenado al pragmatismo el intelecto y las ganas de soñar y, aunque no es nuevo, hoy tiene el nombre de Neoliberal.

El demonio ha desatado la búsqueda de herramientas y procesos, no ha permitido la creación de formas libres en el pensamiento, ha roto las fronteras, ha cultivado en el asfalto y sólo permite la creación en función del capital.

Y todos aquellos que soñamos y creemos en un mundo utópico, hemos sido víctimas del desmembramiento social, “Luisa diría, que solo nos queda llorar”. Dónde esta la ciencia, la técnica y la tecnología, en pro del carácter social, dónde están los sueños y la creatividad, dónde esta el aprender, sin condenarnos a ser solo “un ladrillo más en la pared”.

Hoy quisiera ver el cielo dorado y no propiamente como un desvanecer del ocre y el marrón, quisiera verle dorado y no como el producto de una “revolución”, porque mi sueño no esta sujeto al carácter memorístico de la sociedad en la que vivo, sino una mente inquieta que desea crear sobre los sueños y realidades de la misma sociedad.

Hoy quisiera ver las flores volar, hoy quisiera escucharles suspirar, y entonces no importara si estudio para ser obrero de esta revolución, producto parcializado de la ciencia y la tecnología, no importara si nuestra búsqueda en el conocimiento se ve truncada por una transnacional, no importa siempre y cuando pueda soñar.

Será que ya no podré ver mas las flores de hojas azules cuando quieren hacerme creer que el mundo es cuadriculado. Y solo los grises tonos debo conocer, quisiera saber donde queda la diversidad, quisiera encontrar alguien diferente en quien creer y, no escuchar más la hipocresía, la mentira y la farsa de quienes hoy tienen el poder, ya no quiero escuchar a los dirigentes hablar de otra cosa que no sea corrupción, no quiero escuchar más al demonio hablar de privatización.

Y ya pronto el “demonio y sus secuaces nos fornicaran”, y las ideas en nuestras mentes, no serán más que muerte e infierno, no serán más que tristeza y llanto. Y será allí donde condenaran nuestro espíritu, al lugar donde descansa la podredumbre, donde muere la inocencia y la esperanza.

Gracias al demonio hoy quiero morir, y no importa si la maquina reina, no importa si la fuerza silencia mi respirar, no importa si la represión me obliga y me tortura, hoy no importa por que sé que al morir, que al cerrar mis ojos, será abrir la puerta al cielo dorado, donde veré las flores volar, y las flores serán de pétalos verdes y en sus hojas brillará el azul, y esperaré caer la noche para sentirles respirar, y en ese mismo instante sabré que el demonio no triunfará.

iam@arthecrow.org
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