Sobre héroes y tumbas. Una mirada borgiana a la obra de Sábato

En algún momento de la vida, se me pidió reflexionar sobre una imposibilidad del tiempo. No se requirió mucho para dar una respuesta satisfactoria: el tiempo, no puede ser representado con una magnitud negativa. Esa parece ser una máxima que desvela al mundo de la ciencia y, que permanentemente intenta ser derrumbada desde el universo gobernado por la literatura, aquel capaz de destruir toda imposibilidad creada por la mente humana.
El tiempo entonces, pareció gobernar en las dimensiones de escritores y sus obras, el tiempo se curvó, se hizo circular, y en algún momento se hizo principio y final, en algún instante se hizo infinito. En otro instante Giordano Bruno pensó en el siglo XVI, que el universo no tiene centro ni borde, ni arriba ni abajo, de esta idea se escribió un evangelio del infinito, y se le proclamo hereje. Allí se sentó la base de otra imposibilidad, la única forma de entender la eternidad, es sabiéndola en un universo sin tiempo. Ese es el universo de todas las posibilidades.
En ese universo de la eternidad, es en el que puede habitar una obra total, una novela; donde la medición del tiempo no se rige por las unidades julianas, ni por los eones de la tierra, seria medido por seres que piensan que el universo se puede medir en tiempos enormes, “como es propio de esa clase de seres, por catástrofes espirituales y por días de absoluta soledad y de inenarrable tristeza” (Sábato, 2004, p. 11).
Ernesto Sábato crea una novela donde el tiempo se hace presente, para mostrarnos que esta en todas partes y en ninguna, no es casual que en ella se nombre a Giordano Bruno y menos que uno de sus personajes lleve el mismo nombre.
De alguna forma Sobre Héroes y Tumbas, parece retomar aquellas ideas características de universo Borgiano, en las que el tiempo, el reflejo y laberinto se mezclan para ofrecer una visión en la que el extrañamiento del mundo no es de ninguna forma ajeno, y que en los diferentes tiempos y lugares lo que le pasa a un hombre le pasa a todos.
Recordar la novela, inmediatamente es pensar en Alejandra, aquella alma atormentada, en la que la atención se centra por parte de un mundo espectador, que no concibe explicación, que justifique los tormentos impartidos y auto infligidos que dieron final a su vida; tal vez porque al mirarse reflejados en el espejo, encuentren que son en realidad seres igualmente atormentados e infinitamente temerosos y despreciables; o tal como Guy Debord lo evidencia, al pensar una sociedad del espectáculo, donde “están absolutamente corrompidos por su experiencia del desprecio y del triunfo del desprecio, pues encuentran la confirmación de su desprecio en el conocimiento de ese hombre despreciable que es el espectador” (Debord, 2002, p. 160);
Pensar en los tormentos de Alejandra, es imaginar cómo “Martín estaba cubierto de su mirada” (Sábato, 2004, p. 238) y lograr no ahogarse en ella. Quizá la respuesta este encerrada en la inevitable realidad de ser complementarios, son en sí los elementos de un todo, son la representación de las pulsiones de vida y muerte, son uno al mirarsen invertidos en un espejo.
En Antología de la literatura fantástica, un texto titulado Los goces de este mundo, Léon Bloy: Le Vieux de la Montagne (1909). conecta al infierno con la extraña sensación que inspira el reflejo: “Aterradora idea de Juana, acerca del texto Per Speculum in Aenigmate. Los goces de este mundo serían los tormentos del infierno, vistos al revés, en un espejo” (Borges, Bioy Casares, y Ocampo 101). No podría encontrarse entonces otra relación más adecuada, para explicar como el universo de los personajes se hace tan total como la misma novela.
De esta totalidad se desprenden entonces los suplicios y los placeres. Son aquellos tormentos del infierno, los que parecen irremediablemente surcar el Informe sobre ciegos, como si de un laberinto se tratase, se recorren sus pasillos eternos e infinitos, invadidos por la angustia, el personaje Fernando Vidal da cuenta de esto al perseguir y enfrentar por las calles de Buenos Aires el secreto guardado por los ciegos: “con su rostro abstracto dirigido hacia mí, y yo paralizado como por una aparición infernal […] durante esos instantes que no forman parte del tiempo sino que dan acceso a la eternidad. Y luego, cuando mi conciencia volvió a entrar en el torrente del tiempo salí huyendo” (Sábato, 2004, p. 242), pero no es posible escapar, el laberinto es el universo de los condenados. Es el infinito infernal del las versiones, el mismo que se hace metáfora, Borges en La muerte y la brújula muestra como “«Todos los caminos llevan a Roma». […] el mundo es un laberinto, del cual era imposible huir, pues todos los caminos, aunque fingieran ir al norte o al sur, iban realmente a Roma” (Borges, 2011, p. 898), en el Tema del traidor y del héroe, Borges así como Dante, nos recrea ese laberinto infernal de forma circular donde la historia se copia y se recrea, el infierno como las tragedias parecen repetirse infinitamente, “de esos laberintos circulares lo salva una curiosa comprobación, una comprobación que luego lo abisma en otros laberintos más inextricables y heterogéneos” (Borges, 2011, p. 890), el ciclo sirve para explicar cada una de sus repeticiones, nuevamente nos encontramos ante las imposibilidades de la eternidad, aquel universo sin tiempo, donde cualquier lugar es otro lugar, donde todas las calles están infinitas veces, y donde todas las obras existen, en una única biblioteca infinita.
Solo la obra infinita y eterna, es capaz de reunir las letras de Sábato y Borges, como si de una sola esencia se tratara, donde una obra son todas las obras, porque los seres humanos estamos hechos en palabras de Carl Sagan del mismo polvo de estrellas, o porque quizá, tanto para los héroes como para las tumbas, el tiempo no existe.

Jimmy Efraín Morales Roa (abril – 2016)

 

Referencias
Borges, J. L. (2011). Obras completas: edición crítica (1a ed. comentada, ed. crítica / anotada por Rolando Costa Picazo e Irma Zangara, Vol. 1). Buenos Aires: Emecé.
Borges, J. L., Bioy Casares, A., & Ocampo, S. (2012). Antología de la literatura fantástica (Random House Mondadori). Colombia: Sudamericana.
Debord, G. (2002). La sociedad del espectáculo. (J. L. Pardo, Trans.). Valencia, España: Pre-Textos.
Sábato, E. (2004). Sobre héroes y tumbas. (A. M. Vázquez Bigi & H. J. Becco, Eds.). Caracas: Biblioteca Ayacucho.

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