Del amor y sus formas. Las tres dulcineas

en

Busca muger de talla, de cabeça pequeña;
cabellos amarillos, non sean de alheña:
las çejas apartadas, luengas, altas en peña;
ancheta de caderas; esta es talla de dueña.
(Ruiz XXXIV:10)

Pensar en el amor en cualquier época y lugar sin duda nos recrea la forma en que se representan las pasiones humanas; tiempo ha pasado desde que consideramos el amor como una fuerza vital, un elemento capaz de potencializar el valor y las hazañas de los seres humanos, las pasiones que rodean el amor están cargadas de pulsiones de vida y muerte, que motivan gloriosas hazañas como imperceptibles proezas.
Las manifestaciones del amor por lo general están dadas entre dos personas que establecen medios de comunicación particulares, estos en muchos casos altamente codificados, que a la mirada de los demás pasan desapercibidos o bien son simplemente inentendibles; hacen parte de las múltiples representaciones humanas, de las más profundas emociones; para el caso de amor de don Quijote, este expresa ese sentimiento a una doncella de nombre Dulcinea del Toboso, que se convierte en el referente del amor propio de los caballeros andantes, característica esta necesaria para el quehacer de todo caballero.
Para Cervantes el amor es un tema de gran importancia, prueba de ello se ve reflejado en la obra Sobre el amor: una esperanza que se lleva el viento, un dolor con renombre de alegría (2013), en el que se recopilan los elementos más importantes del amor para el autor en varias de sus obras, sobre el amor el Quijote expresa: “Limpias, pues, sus armas, hecho del morrión celada, puesto nombre a su rocín y confirmándose a sí mismo, se dio a entender que no le faltaba otra cosa sino buscar una dama de quien enamorarse; porque el caballero andante sin amores era árbol sin hojas y sin fruto y cuerpo sin alma” (Cervantes Saavedra, Sobre El Amor 6), el amor cumple la función de ser el motor que impulsa a don Quijote a sus aventuras, esto es comprensible si partimos del hecho que la existencia del amor cortes es fundamental para su completa formación como caballero andante.
Según la biografía de Cervantes, a partir de 1569 viaja a Italia, lugar en que es permeado del estilo de amor renacentista el cual es plasmado en sus obras, de esto se desprenden rasgos característicos de la presencia del amor, particularmente: los efectos del amor, los celos, el deseo y su cambio en el tiempo.
Para la época, las representaciones del amor son sólo bien vistas si son expresadas en el contexto de la tradición cristiana y en España en particular la moral Católica es la que impera en todas las dimensiones de la sociedad, por lo cual, podemos apreciar la dualidad entre las ideas caballerescas del pensamiento mediaeval en una suerte de imbricación con las ideas renacentistas, este tipo de relación se muestra en varios apartados de la obra de don Quijote, sin embargo para efectos de este estudio, nos preguntamos por la imagen femenina del periodo renacentista español y, a cual de esas representaciones podría pertenecer Dulcinea del Toboso.
La mujer del renacimiento español, se encuentra ubicada entre dos esferas sociales debidamente marcadas y diferenciadas; una primera corresponde a las damas encumbradas, las grandes señoras de la corte, definidas como las damas cortesanas y, el otro segmento de la población, que se encuentra en el mundo cotidiano y corriente, las villanas, mujeres sencillas que ejercen los más variados oficios en las nuevas ciudades, en los campos y pequeños poblados.
El imaginario caballeresco de la mujer idealizada se encontraba en las ideas populares ya desde entrada la Edad Media, ampliamente difundidas en las novelas de caballerías, hablamos de un conjunto de conceptos que se extienden por toda Europa, producto de la presencia de los caballeros en las cruzadas y en la recuperación de los territorios ocupados. Fernandez Alvarez (2010) nos describe este ideal de mujer: “Es la dama hermosa y refinada que empuja al caballero a las mayores hazañas, incluida la suprema: la de liberarla si ha caído en el cautiverio” (Fernández Álvarez 92).
Las damas cortesanas se convierten entonces en un referente obligado de toda historia y novela de caballerías, es la idealización del amor cortes, un amor que no requiere manifestaciones físicas más allá de la mirada; pero en la realidad de entonces la mujer cortesana estaba restricta a ser una mujer casada o, a pasar sus días prestando sus servicios a la iglesia, no toda mujer cortesana podría ser entonces objeto de deseo e idealización, ya desde los tiempos de Arcipreste de Hita y su libro del buen amor, se había establecido un conjunto de elementos que denotaban la belleza femenina, un estereotipo valido en toda Europa para describir el ideal de mujer, “esos rasgos físicos serían: la blancura de tez, los largos cabellos de oro, los ojos claros, el cuello de cisne, los menudos pechos como limones” (Fernández Álvarez 108), sin embargo, la virtud de las mujeres cortesanas no se encontraba en su belleza, se les reconocía como seres a los que se les profesaba una profunda desconfianza, según el fray Antonio de Guevara en sus Epístolas familiares, “llego a confesar que la condición que más valoraba en la mujer no era la honestidad sino la vergüenza […] se le tenía, además, como muy propensa a los vanos deleites que podían acabar en arrebatos de lujuria. No de otra manera se veía su afán de bailar” (Fernández Álvarez 124). En sí, la mujer en general se encontraba en muy poca estima, desde la corte a los campos, no pisarían los centros de Estudios Generales y mucho menos se harían a un lugar en la sociedad de forma independiente.
Así, nos preguntamos ¿cuál era el destino de la mujer española del Renacimiento? Esto con el fin de lograr establecer la relación del personaje Dulcinea en su contexto histórico y poder encontrar algunos elementos que denoten el sentimiento mostrado por don Quijote hacia ella. Según Fernández Álvarez, para la mujer en aquel entonces, no había más que dos destinos honorables: “el de casada, o bien el de aquel otro matrimonio, el amor a lo divino, la monja. Fuera de eso no quedaban más que migajas” (Fernández Álvarez 129), aquellas mujeres que no lograban estos sagrados propósitos, por lo general terminarían siendo solteronas, mantenidas por algún piadoso familiar y de llegar a perder su virginidad y convertirse en madres solteras, serian casi irremediablemente llevadas al mundo de la perdición, terminando sus días como rameras; estas últimas coexisten con las criadas y las esclavas, en espacios denotados a las mujeres marginadas, desempeñando labores que apenas daban para comer. Otro grupo debidamente determinado en la sociedad de la época, estaba constituido por las mujeres conversas, las judías, las moriscas y las gitanas, denotaciones provenientes del control religioso quien determinó a la fe como elemento diferenciador para los antiguos y nuevos cristianos, como de los no cristianos. Y por último, una representación de la mujer cercana a las formas y manifestaciones mágicas del antiguo paganismo europeo, a quienes denotaron como brujas y para quienes se creó un aparato de persecución y terror, La Santa Inquisición.
El mundo de don Quijote es entonces el de la prohibición para la mujer y total libertad para el hombre, aunque en el reparto de funciones en la familia, existe el hogar como un universo interior en el que es gobernado por la mujer, en este universo, es la encargada del cuidado de los hijos y del gobierno de la casa, pero Dulcinea no encaja en ningún tipos de representación femenina de la época, lo que entonces haría deducir que hace parte del ideal imaginario caballeresco, esta imagen ha sido la que se conserva en la tradición y en los innumerables estudios de la obra, pero de ser así, ¿para que se requiere de Aldonza Lorenzo? Ya que el crear a Dulcinea como personaje imaginario o como producto del artificio de la locura, simplemente podría hacerse partiendo de las mismas historias de caballerías, no era necesario entonces tener otro referente que habitara la realidad de Alonso Quijano.
Aldonza Lorenzo es la mujer real en el mundo de Alonso Quijano, Dulcinea del Toboso una idealización imaginaría; pero es muy ingenuo pensar que la locura de don Quijote es suficiente explicación para ver en ella los ideales del amor cortes, el interrogante no es la creación de Dulcinea por tener la función de denotar la falta de juicio del caballero de la triste figura, pensar tan solo que necesita de una doncella para cumplir las características que definen a un caballero andante, termina por ser una respuesta escasa al interrogante del porqué esta doncella esta inspirada en la imagen de Aldonza Lorenzo, lo cual nos mostraría diferentes estadios de interpretación en un campo de compleja intertextualidad, mostrándonos al menos tres diferentes creaciones de Dulcinea.
Dulcinea es creada por Don Quijote, que a su vez a sido creado por Alonso Quijano y, este la crea tomando la imagen de un viejo amor, evidencia de esto esto se describe en el primer capitulo de la siguiente manera: “en un lugar cerca del suyo había una moza labradora de muy buen parecer, de quien él un tiempo anduvo enamorado, aunque, según se entiende, ella jamás lo supo ni le dio cata de ello” (Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha 33), el recuerdo del amor secreto de Quijano da como resultado la creación de Dulcinea, esta representa el amor humano y sentido, que nunca fue correspondido, obviamente es una amor que se encuentra en el mundo de las ideas, completamente ambiguo, ya que es de tipo platónico pero al mismo tiempo posee el valor de ser el único real.
Anteriormente se describió el ideal de mujer cortesana, inspiradora de todo caballero, Aldonza es absolutamente contraria, al parecer de rasgos moriscos, según Antonio Medina Molera (2005) quien afirma “que sabiendo la fama de moriscos que tenían los habitantes del Toboso, sitúa no por casualidad en esta población el lugar de nacimiento y morada de su amadísima Dulcinea” (Medina Molera 126), así, se aparta no sólo del ideal de belleza, sino también lo hace del contexto espacial; el referente de Aldonza se preserva en cada contexto en el que se presenta Dulcinea, ella siempre es Dulcinea del Toboso, y es el Toboso el lugar de origen y de referencia absoluta de Aldonza; esta es la Dulcinea de Alonso Quijano.
Cervantes en su papel de narrador, hace un particular guiño al origen de Aldonsa en el capítulo IX, al encontrar la continuación de la historia del Gallardo Viscaino, según el narrador en un documento con escritura de tipo arábigo encuentra “en el margen escrito esto: «Esta Dulcinea del Toboso, tantas veces en esta historia referida, dicen que tuvo la mejor mano para salar puercos que otra mujer de toda la Mancha»” (Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha 86), este pasaje no habla de la doncella Dulcinea, lo hace de Aldonza, la moza labradora, este origen podría establecer a Aldonza como una morisca conversa, la actividad de salar puercos, es en si, un trabajo marginal que desarrollaría una mujer cristiana, al ser el puerco un animal que no se consume ni por judios ni por moros; es entonces otra Dulcinea de quien se escribe, una que se caracteriza por ser un reflejo irónico de las mujeres cortesanas de la época. En este caso es la Dulcinea de Cervantes Saavedra.
Indiscutiblemente no se necesita de Aldonza para que en la aparente locura de don Quijote exista Dulcinea, así que esta, más que una idealización es un idea. Cumple la función de dama caballeresca y aun más allá, delimita la libertad de Don Quijote, Alonso Quijano ha tomado la decisión de convertirse en caballero, es él con total libertad quien ha construido un mundo para recorrer, de la misma forma construye la idea de Dulcinea para que denote las motivaciones y restricciones de sus aventuras.
Para don Quijote su amada Dulcinea hace parte de ese ideal de mujer cortesana inspiradora del amor caballeresco, así la describe en el capítulo XIII de la primera parte: “Sólo sé decir […] su calidad por lo menos ha de ser de princesa, pues es reina y señora mía; su hermosura, sobrehumana, pues en ella se vienen a hacer verdaderos todos los imposibles y quiméricos atributos de belleza que los poetas dan a sus damas” (Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha 115), estas características la colocan en el campo de la idealización poética, esta por fuera de todo alcance humano, tanto para él es inalcanzable como para todo quien le quiera conocer, pero a su vez se convierte en el referente que empuja el accionar de sus hazañas, en ella se concentran todas las virtudes morales, vierte en su imagen toda conducta del ideal caballeresco, más que en un ideal del amor cortes. Posteriormente le describe físicamente, pero esta descripción esta apartada de la realidad de Aldonza, los detalles físicos mostrados constituyen un ideal de belleza, es un estereotipo, su importancia se encuentra en que encaje en el imaginario de la doncella cortesana digna de la devoción de todo caballero: “sus cabellos son oro, su frente campos elíseos, sus cejas arcos del cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos, su blancura nieve” (115), es claro que la imagen de Dulcinea cumple una función, el amor que le profesa es una obligación caballeresca, no un sentimiento; esta es la Dulcinea de don Quijote.
Arabelle Nogueira Alves (2011) en su ensayo El amor devotado a Dulcinea por don Quijote de la mancha: un breve comentario, nos presenta dos diferentes enfoques de interpretación a la imagen del amor que se construye por el Quijote hacia Dulcinea; según los teóricos expuestos por Nogueira, la imagen presentada del amor devotado inicia mostrándose como consecuencia de su locura o, como la ejemplificación del supremo código de caballerías, concluyendo que el amor de don Quijote esta “dentro de las características de un amor cortés, idealista y devotado” (Nogueira Alves 126). Sin duda es la conclusión en la que se presentaría a Dulcinea como la imagen de la mujer cortesana digna del amor de un caballero y por la cual este le idealiza a partir de su locura. Pero esta conclusión solo es valida a partir del referente de don Quijote.
La lectura de la obra nos muestra un entramado intertextual en la creación del personaje de Dulcinea y de la relación amorosa que esta tiene, la cual difiere de la idea concebida por Alonso Quijano, a la devoción manifiesta por don Quijote. Aparentemente la relación de la creación del personaje se deriva de la siguiente forma: Cervantes crea a Alonso Quijano, este crea a don Quijote y él a Dulcinea, empero, tanto como Cervantes, Quijano y don Quijote, parecen tener una relación discursiva diferente hacia Dulcinea, lo que nos daría como resultado pensar en tres posibles lecturas de Dulcinea en la obra.
La Dulcinea irónica es sin duda el personaje construido por Cervantes, parte de la idea de invertir la realidad, es un ejercicio de carnavalización, la mujer labradora, saladora de puercos es transformada en la doncella idealizada de toda historia de caballerías, no solo transforma su actividad y belleza, también transforma su origen; nada mas irónico que imaginar una doncella proveniente de un mundo morisco y realizadora de actividades de labranza, convertida en la imagen devotada por un caballero andante español.
La Dulcinea amada es la representación de Aldonza Lorenzo, quien siempre esta presente cada vez que es nombrada Dulcinea del Toboso, anteriormente se explico que el Toboso, es el lugar de origen de Aldonsa, es la forma que tiene Alonso Quijano de mantener la imagen de su amada, no la doncella imaginada, sino la labradora real, que dedica su tiempo al trabajo del campo, es una mujer que no sabe leer ni escribir, pero que le ha conquistado el corazón, a pesar de no atreverse nunca siquiera a hablarle, Quijano esta enamorado de ella por ser una mujer poseedora de belleza y honestidad, es un amor real al interior de la novela, por tal motivo es un elemento que mantiene atado a la realidad a don Quijote, esto es percibido en el capitulo XXIII, en este, don Quijote pide a Sancho llevar una carta a su Dulcinea del Toboso, pero lo hace al sentirse nostálgico por su amada, no por la mujer idealizada, prueba de ello es que Sancho sabe exactamente a quien debe llevar la carta, el sabe quien es la destinataria de la correspondencia, sabe que es la hija de Lorenzo Corchuelo, don Quijote en su nostalgia, afirma que Aldonza es de quien estaba totalmente enamorado, a quien devota su total amor y respeto. “—¡Ta, ta! —dijo Sancho—. ¿Que la hija de Lorenzo Corchuelo es la señora Dulcinea del Toboso, llamada por otro nombre Aldonza Lorenzo? […] —Ésa es —dijo don Quijote—, y es la que merece ser señora de todo el universo.” (Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha 242). La función de esta Dulcinea es mantener el ideal del verdadero amor, pasional, liberador, físico, donde el deseo es un factor preponderante y presente en las ideas renacentistas de la época.
La Dulcinea idealizada es la creación de don Quijote, es su referente de amor cortes que todo caballero andante debe tener, hace parte de las normas de caballería, don Quijote al hacerse con las armas y ordenarse caballero, requiere de un faro que le guié en el camino del caballero andante, así Dulcinea del Toboso se convierte en ese elemento que delimita las acciones y aventuras, invoca su protección antes de enfrentarse con los molinos de vientos hechos gigantes y, advierte a todo el que puede que su motivación es la bella Dulcinea por quien él profesa absoluta devoción, la cual no es sentimental, aquí cumple una función al interior de las reglas que determinan las condiciones de todo caballero.
Para concluir, dejaré planteado el siguiente conjunto de ideas relacionadas con la creación del personaje de Dulcinea: si ella ha sido creada por Cervantes, sin duda es una ironía al amor caballeresco y una burla directa a la mujer cortesana de la época; si ha sido creada por Don Quijote, es una idea capaz de delimitar el accionar del mundo ideal del caballero andante, ha de ser en este caso el ideal de moral quijotesca; pero si ha sido creada por Alonso Quijano, es sin referencia al contexto histórico –con la salvedad de considerar este comentario como anacrónico– , una forma romántica de recordar y mantener vivo un amor de tipo platónico.
En cada una de estas ideas se pueden establecer funciones y características propias de Dulcinea, lo que ha llevado a formular esta serie de interrogantes en los que se da cuenta de la existencia de más de una Dulcinea en don Quijote de la Mancha, cuya función al interior de la obra pretende construir diferentes formas interpretativas del amor y sus manifestaciones, que se puede denotar entonces como una característica de las novelas modernas; es un distanciamiento entre las aspiraciones interiores y su realización exterior, en si, el amor y sus formas se exteriorizan en Dulcinea del Toboso, quien toma un matiz característico a partir de la lente con la que se le mira, pero el observador de dicha lente se encuentra al interior de la novela, es entonces para el lector que logra percibirlas sin duda motivo de extrañeza, al encontrar así representadas las pasiones y pulsiones humanas, pero que sin duda, se hace participe de una visión del mundo en la que existe el amor y el enamorarse y, de estas todos los efectos que nos hacen humanos.

Referencias:
Cervantes Saavedra, Miguel de. Don Quijote de la Mancha. [Madrid]: Real Academia Española : Asociación de Academias de la Lengua Española, 2004.
—. Sobre El Amor: Una Esperanza Que Se Lleva El Viento, Un Dolor Con Renombre de Alegría. Madrid: Taurus, 2013. Print. Great Ideas 26.
Fernández Álvarez, Manuel. Casadas, monjas, rameras y brujas: la olvidada historia de la mujer española en el Renacimiento. Madrid: Espasa, 2010.
Medina Molera, Antonio. Quijote E Islam. 1. ed. Barcelona: Ediciones Carena, 2005.
Nogueira Alves, Arabelle. “El Amor Devotado a Dulcinea Por Don Quijote de La Mancha: Un Breve Comentario.” Revista Graduando 2.2 (2011): 219.
Ruiz, Juan. Libro del buen amor. Madrid: Edimat Libros, 1991.

Jimmy  Efraín Morales Roa – Agosto – 2015

 

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