EL
SISTEMA PENAL ACUSATORIO SE ha dejado ver estas últimas semanas con
mayor rigor y celeridad. La justicia civil ha probado su idoneidad
frente a la justicia penal militar.
Por: Alfredo Molano Bravo
Al general
(r) Faruk Yanine Díaz, absuelto por la justicia penal militar en 1997
por el asesinato de 11 miembros de una comisión judicial en La Rochela,
Santander —que investigaba la masacre de 19 comerciantes en Cimitarra
el 9 de octubre de 1987—, hoy la Fiscalía va a llamarlo a responder por
concierto para delinquir por acción y omisión en estos horripilantes
crímenes que le abrieron la puerta al paramilitarismo en el Magdalena
Medio y dieron oportunidad de estrenar las enseñanzas que había dejado
el coronel israelita Yair Klein, hoy pedido en extradición.
El general
Yanine era por aquel entonces comandante de la Segunda División del
Ejército y se llamó a sí mismo el "Pacificador de Puerto Berrío". Pero
las confesiones de dos de los jefes de las Autodefensas del Magdalena
Medio, el Negro Vladimir y Ramón Isaza, lo acusaron de participación
activa, y el oficial, que había gritado desde el estrado el día que fue
absuelto por sus compañeros "Nunca podrán contra el general Yanine",
tendrá que volver a sentarse en el banquillo de los acusados.
El pasado
15 de abril la Fiscalía aseguró en la cárcel a 6 de los 13 militares
involucrados en la masacre de ocho personas, cinco adultos y tres
niños, ocurrida el 21 de febrero de 2005 —de los cuales un matrimonio y
su hijo fueron decapitados a machete— en San José de Apartadó. El
Presidente citó a un Consejo de Seguridad en Urabá y declaró que la
comunidad protegía a los terroristas. Hoy se tiene claro que en el
hecho participaron los "Héroes de Toloyá", hombres de Don Berna, que
ya estaba en la cárcel.
El pasado
jueves se conoció la sentencia dictada por el Juez Cuarto Penal del
Circuito de Cali condenando a 13 militares del Ejército a 50 años de
prisión, entre ellos al coronel Carvajal —oficial con 150
felicitaciones de sus superiores—, por la masacre de 10 miembros de la
Dijín en Jamundí, zona de caballistas. El juez determinó que fue una
emboscada a mansalva y no un episodio de fuego amigo como explicó
Carvajal. La sentencia enterró, de paso, la tesis del general Montoya:
la tropa tiene derecho a "disparar preventivamente". También la semana
que termina la Fiscalía dictó medida de aseguramiento contra 29
militares por el asesinato de dos campesinos en 2005 presentados como
guerrilleros muertos en combate.
El CTI
detuvo a una docena en el Batallón La Popa de Valledupar, una
guarnición cuyo comandante, el coronel Hernán Mejía —uno de los
oficiales más condecorados del Ejército— ha sido también llamado a
juicio por otra masacre, la de 18 paramilitares presentados como
guerrilleros del Eln en 2002. En realidad se trató de un crimen
ordenado por Jorge 40 por alguna retaliación o llamada de atención
disciplinaria. La Misión Internacional de Observación sobre Ejecuciones
Extrajudiciales e Impunidad en Colombia investiga 955 casos de
ejecuciones extrajudiciales en que están implicados miembros de las
FF.AA., y la Procuraduría General de la Nación ha abierto
investigación por el mismo delito a 670 militares; el CINEP ha
documentado 90 casos de falsos positivos en 2007.
Todo lo
anterior debería acreditar ante la opinión pública la denuncia del
ministro de Gobierno del Ecuador, Fernando Bustamante, quien señaló que
de los 19 cadáveres de los guerrilleros muertos en el bombardeo al
campamento de Raúl Reyes, "cuatro de ellos fueron rematados con
disparos por la espalda". Acusación que el canciller Araújo calificó de
"falaz", sin tener pruebas sólidas y suficientes de carácter forense.